Podemos encontrarlo de forma abundante en prados de siega, robledales y en zonas altas de la Sierra, sobre todo en pedregales como el de la foto, donde se protege de las bajas temperaturas. Florece temprano, entre los meses de marzo y junio y pertenece a la familia de las Liliáceas. Sus flores azules son acampanadas y se agrupan al final de un tallo, que surge de un bulbo muy buscado y apreciado por el jabalí.